Nadie conduce un coche mirando únicamente el kilometraje.
Imagínate.
¿Qué tal el viaje?
Muy bien. 427 kilómetros.
Ya, pero ¿llegaste?
427 kilómetros.
¿Gastaste mucha gasolina?
427 kilómetros.
¿Se calentó el motor?
427 kilómetros.
¿Te perdiste?
Ni idea. Eso no lo medimos.
Y, de pronto, los 427 kilómetros ya dicen bastante menos.
Por eso un coche tiene un tablero.
Velocidad. Combustible. Temperatura. Autonomía. Alertas.
Y luego está el GPS, que hace una cosa todavía más importante: te dice si todo ese movimiento te está llevando al sitio al que querías ir.
Con el voluntariado corporativo hacemos algo curioso.
Contamos kilómetros.
Número de voluntarios.
Horas.
Actividades.
Beneficiarios.
Y son datos importantes. Claro que lo son.
El problema empieza cuando intentamos utilizarlos para contestar una pregunta diferente:
¿Tenemos un buen programa de voluntariado?
Pongamos un ejemplo.
Una empresa organiza 12 actividades durante el año.
Participan 300 colaboradores.
Se acumulan 1,800 horas de voluntariado.
Llegan a 2,000 beneficiarios.
El PowerPoint queda estupendo.
Pero imaginemos ahora que descubrimos que 230 de esos 300 colaboradores participaron una sola vez.
Que la mayoría de las actividades necesitaron varias semanas para llenar los lugares.
Que algunos equipos querían participar pero no podían por horario.
Que una organización social recibió voluntarios, pero necesitaba otra cosa.
Y que cuando alguien pregunta qué cambió gracias al programa, la respuesta vuelve a ser:
1,800 horas.
No significa que el programa sea malo.
Significa que estamos intentando conducir mirando un solo reloj.
Eso es precisamente una de las preguntas que nos está dejando el estudio Estado del Voluntariado Corporativo en México 2026.
Quizá el siguiente nivel del voluntariado corporativo no sea hacer más actividades.
Quizá sea construir un tablero mejor.
Uno donde, además de actividad, podamos mirar participación y recurrencia.
Experiencia del colaborador.
Resultados para las organizaciones y comunidades.
Contribución a cultura.
Y, cuando tenga sentido, conexión con prioridades de la empresa.
No veinte indicadores.
Los suficientes para poder tomar una decisión.
Porque medir no sirve para demostrar que hicimos mucho.
Sirve para decidir qué hacemos después.
Y ahí cambia bastante el oficio.
El responsable de voluntariado deja de ser la persona que organiza actividades.
Empieza a ser la persona que entiende qué moviliza a la organización, qué necesita la comunidad, qué está funcionando y dónde conviene poner el siguiente esfuerzo.
Eso ya no es coordinación.
Es gestión.
Y por eso quiero terminar esta serie hablándole precisamente a quienes están ahí.
A quien consigue el presupuesto.
A quien convence al líder.
A quien llama a la organización social.
A quien persigue las inscripciones.
A quien resuelve que faltan veinte voluntarios tres días antes.
A quien monta la actividad.
A quien después persigue el Excel.
Y a quien finalmente tiene que explicar qué conseguimos con todo aquello.
Si eres esa persona, este estudio necesita tu experiencia.
No necesitamos únicamente a las empresas que creen tener el programa perfecto.
Necesitamos a las que están aprendiendo.
A las que llevan años haciéndolo.
A las que acaban de empezar.
A las que tienen presupuesto.
Y también a las que hacen bastante más voluntariado que presupuesto.
Porque un estudio sobre voluntariado corporativo hecho sin quienes realmente lo gestionan sería como dibujar un mapa sin preguntarle a quienes recorren el camino todos los días.
El 30 de septiembre cerramos la participación en el Estado del Voluntariado Corporativo en México 2026.
Son aproximadamente 12 minutos.
Después cerraremos la muestra y empezaremos a analizar qué está ocurriendo realmente en las empresas.
Y entonces habrá una diferencia importante.
Ya no podremos añadir tu experiencia.
Así que, si eres quien lleva las manos en el volante, este es el momento.
Participa en el estudio aquí:
https://rebrand.ly/Encuesta-voluntariado-2026No para ayudarnos a hacer un estudio.
Para ayudar a que, cuando México hable de voluntariado corporativo, quienes lo hacen todos los días también hayan tenido algo que decir.
Porque el mapa del sector no deberían dibujarlo quienes lo observan.
Deberían dibujarlo quienes lo están recorriendo.

