Primera entrega de la serie: Lo que estamos descubriendo sobre el voluntariado corporativo en México en 2026
Durante años, una de las principales conversaciones alrededor del voluntariado corporativo fue cómo conseguir que más empresas comenzaran a hacerlo.
Hoy podría estar apareciendo un reto diferente.
Muchas organizaciones ya tienen actividades. Algunas llevan años desarrollándolas. Pero eso no significa necesariamente que hayan conseguido movilizar a sus colaboradores.
Ese es uno de los primeros hallazgos que está llamando nuestra atención mientras avanzamos en el estudio Estado del Voluntariado Corporativo en México 2026.
Y merece una conversación propia.
El reto ya no siempre es empezar
Entre las primeras organizaciones participantes encontramos realidades muy diferentes.
Hay empresas con programas formales y varios años de experiencia.
Otras realizan acciones de voluntariado, aunque todavía no las consideran parte de un programa estructurado.
También encontramos organizaciones que están diseñando, rediseñando o apenas pensando cómo comenzar.
Pero cuando observamos específicamente a las empresas más grandes aparece una señal interesante.
De las primeras 15 empresas con más de 1,000 colaboradores que han participado, 8 reportan que menos del 10% de su plantilla participa en acciones de voluntariado.
Todavía se trata de un resultado preliminar. Necesitamos incorporar muchas más empresas antes de saber si estamos frente a un patrón representativo de lo que ocurre en México.
Pero el dato plantea una pregunta difícil de ignorar:
Si una empresa ya tiene un programa de voluntariado, ¿por qué sigue siendo tan difícil conseguir que más personas participen?
Quizá porque crear un programa y conseguir participación son dos problemas diferentes.
Tener actividades no significa haber construido participación
Podemos organizar una gran jornada de reforestación.
Podemos abrir una convocatoria para apoyar a una organización social.
Podemos ofrecer actividades durante todo el año.
Y aun así encontrarnos con el mismo grupo reducido de colaboradores participando una y otra vez.
Eso no significa necesariamente que el resto de la organización no quiera ayudar.
Las primeras respuestas de nuestro estudio apuntan hacia barreras mucho más cotidianas.
Entre ellas aparecen con frecuencia:
la falta de tiempo, las limitaciones presupuestales, el poco apoyo o prioridad de la alta dirección, los horarios poco flexibles en determinadas operaciones y la dificultad para demostrar el impacto de los programas.
Y eso cambia mucho la interpretación del problema.
La pregunta deja de ser:
“¿Por qué nuestros colaboradores no quieren participar?”
y empieza a ser:
“¿Qué les estamos pidiendo para poder participar?”
Tal vez estamos diseñando el voluntariado para el programa, no para las personas
Imaginemos una actividad de cuatro horas un viernes por la mañana.
Para una persona que trabaja desde una oficina podría ser relativamente sencillo asistir.
Para alguien que trabaja en una planta, centro de distribución, tienda, hospital o equipo comercial podría ser prácticamente imposible.
El programa existe para ambos.
La posibilidad real de participar, no necesariamente.
Lo mismo ocurre con otros elementos del diseño.
¿Todas las actividades requieren desplazarse?
¿Existen oportunidades de corta duración?
¿Los colaboradores conocen con suficiente anticipación las convocatorias?
¿Sus líderes facilitan la participación?
¿Hay actividades para diferentes perfiles y habilidades?
¿Las personas comprenden qué impacto tendrá concretamente su tiempo?
Son preguntas operativas, pero probablemente detrás de ellas se encuentra buena parte de la diferencia entre tener voluntariado y movilizar una organización.
De contar voluntarios a entender participación
Hay otra diferencia importante.
Supongamos que una empresa tiene 5,000 colaboradores y moviliza a 250 personas durante el año.
Otra empresa del mismo tamaño moviliza a 1,500.
Las dos pueden decir:
“Tenemos un programa de voluntariado corporativo.”
Pero están viviendo realidades completamente diferentes.
Por eso quizá deberíamos complementar una de las preguntas tradicionales:
¿Cuántos voluntarios participaron?
con otras:
¿Qué porcentaje de nuestra organización estamos alcanzando?
¿Cuántos regresan a participar?
¿Qué áreas nunca participan?
¿Qué impide hacerlo a quienes sí tienen interés?
¿Qué experiencias hacen que una persona quiera volver?
Porque contar actividades nos dice cuánto hicimos.
Entender la participación nos puede decir qué deberíamos hacer después.
La participación también se diseña
Aquí podría estar una de las grandes oportunidades para quienes gestionan voluntariado corporativo.
En lugar de pensar únicamente en un calendario de actividades, podemos comenzar a pensar en una experiencia de participación.
Desde que una persona descubre una oportunidad hasta que decide inscribirse, obtiene autorización, participa, conoce el impacto y eventualmente invita a alguien más.
Cada uno de esos momentos puede facilitar la participación.
O frenarla.
Y posiblemente los programas que logren crecer durante los próximos años no serán necesariamente aquellos que organicen más actividades.
Serán aquellos que entiendan mejor qué hace que alguien quiera, pueda y vuelva a participar.
Estamos apenas empezando a descubrirlo
Esta es la primera entrega de una serie de tres artículos construida a partir de las señales que están apareciendo en el Estado del Voluntariado Corporativo en México 2026.
Y deliberadamente hablamos de señales.
El estudio continúa abierto y necesitamos aumentar la representación de organizaciones grandes que operan en México para saber si lo que estamos observando hasta ahora realmente describe al mercado.
Nos interesa escuchar tanto a empresas que ya tienen programas consolidados como a aquellas que:
realizan acciones sin un programa formal, están diseñando o rediseñando su estrategia, o quieren comenzar a implementar voluntariado corporativo.
¿Cómo se compara tu organización?
Si gestionas temas de voluntariado, sustentabilidad, ESG, responsabilidad social, recursos humanos, cultura o impacto social en una empresa con operación en México, tu experiencia puede ayudarnos a completar la fotografía.
Participa en el Estado del Voluntariado Corporativo en México 2026:
https://rebrand.ly/Encuesta-voluntariado-2026
No buscamos únicamente saber quién hace voluntariado.
Queremos entender qué está funcionando, qué está frenando la participación y qué necesitan las empresas para construir mejores programas.

