Cuando diseñamos nuestro primer voluntariado con personas neurodivergentes, creíamos que el reto más grande sería la actividad. No lo fue.
𝘓𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘢́𝘴 𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘧𝘪𝘰́ 𝘧𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰: 𝘯𝘰 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘶𝘯 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘪𝘭. No existe una sola forma de vivirlo. Y no existe una actividad que funcione igual para todos.
Aprendimos que no puedes llegar con algo diseñado para todos y esperar que funcione. Aprendimos que el detalle importa, que el entorno importa, que la preparación importa. Y sobre todo, aprendimos que el mayor reto no estaba en ellos.
𝙀𝙨𝙩𝙖𝙗𝙖 𝙚𝙣 𝙣𝙤𝙨𝙤𝙩𝙧𝙤𝙨.
Porque diseñar un voluntariado para personas neurodivergentes te obliga a hacer algo que deberíamos aplicar siempre: 𝙥𝙚𝙣𝙨𝙖𝙧 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙤𝙩𝙧𝙤 𝙙𝙚 𝙫𝙚𝙧𝙙𝙖𝙙. No en el otro genérico, sino en esa persona específica, con sus necesidades, su ritmo, su forma de comunicarse y de sentir el mundo.
Te obliga a usar lenguaje claro y concreto. A anticipar cada paso de la agenda para que nadie llegue a lo desconocido sin mapa. A cuidar los espacios, los sonidos, los materiales. A crear opciones en lugar de obligaciones. A capacitar a los voluntarios no solo en qué hacer, sino en cómo estar.
Y entonces algo inesperado ocurre.
Los voluntarios, que llegaron con miedo a equivocarse, descubren que las personas neurodivergentes no necesitan que las cuiden. 𝙉𝙚𝙘𝙚𝙨𝙞𝙩𝙖𝙣 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙫𝙚𝙖𝙣. Y cuando eso pasa, lo que reciben de vuelta es una presencia, un disfrute, una autenticidad que difícilmente encuentran en otro espacio.
La neurodivergencia no es una categoría. 𝙀𝙨 𝙪𝙣 𝙧𝙚𝙘𝙤𝙧𝙙𝙖𝙩𝙤𝙧𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙤 𝙚𝙭𝙞𝙨𝙩𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙨𝙤𝙡𝙖 𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖 𝙫𝙖́𝙡𝙞𝙙𝙖 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙧 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙢𝙪𝙣𝙙𝙤.
Y a veces, para entenderlo de verdad, hay que salir del escritorio y vivirlo.
𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝘆 𝗰𝗼𝘀𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝘀𝗲 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗼𝗷𝗼𝘀 𝗮 𝗮𝗹𝗴𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗲 𝗲𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮𝗹 𝘁𝘂𝘆𝗼.
¿Hacer voluntariado con personas neurodivergentes?
Diseñar voluntariado con personas neurodivergentes nos enseñó que no existe una sola forma de vivir, comunicar o sentir el mundo. La inclusión real exige escuchar, anticipar, adaptar y crear opciones. Más que cuidar, se trata de ver a cada persona y diseñar pensando verdaderamente en ella.

Voluntariado con personas neurodivergentes
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